User Experience, el diseño centrado en el usuario
User Experience, el diseño centrado en el usuario
En la metodología del UX se usan diferentes herramientas, que le mostrarán al diseñador variadas oportunidades de mejora que, sumadas al feedback y las redefiniciones que surjan, permiten volver atrás y corregir el curso. Es un proceso flexible e iterativo, que consta de seis etapas que van a permitir lograr un producto optimizado y pensado para el usuario final.

Tradicionalmente, el diseño web era una tarea metódica, cerrada. El diseñador trabajaba a partir de los requerimientos del cliente y teniendo en cuenta sólo el producto. Lo fundamental era el requerimiento del cliente que pagaba por el diseño. Hoy el panorama ha cambiado radicalmente, ya que se tiene en cuenta por sobre cualquier otro factor, la emotividad y la subjetividad del usuario, y eso abre un abanico enorme de posibilidades. Es ahí cuando surge el concepto de User Experience, o UX.

Es importante no confundir UX con UI, o Interfaz del Usuario. La UI se relaciona con la estética, es el look & feel, que tiene por objetivo facilitar la interacción del usuario con el producto o servicio. La UX, en cambio, se relaciona con el análisis, la investigación, la información y la distribución de esa información en esquemas y flujos de trabajo, para luego implementarlo en el sitio.

La metodología.

En la metodología del UX se usan diferentes herramientas, que le mostrarán al diseñador variadas oportunidades de mejora que, sumadas al feedback y las redefiniciones que surjan, permiten volver atrás y corregir el curso. Es un proceso flexible e iterativo, que consta de seis etapas que van a permitir lograr un producto optimizado y pensado para el usuario final.

La primera etapa, la de empatizar, consiste en comprender cuál es el problema a enfrentar. Una de las herramientas más importantes para esto son las entrevistas con el usuario. Ellas nos permiten elaborar los mapas de empatía y definir el User Journey, el camino que queremos que el usuario recorra hasta llegar a la adquisición de nuestro producto o servicio.

En la siguiente etapa, la de definir, decidimos qué problema vamos a resolver. Para esto, contamos con User flows, y es la etapa en la que se llevará a cabo la definición de features de la aplicación que pondremos a disposición del usuario.

En la etapa de idear nos preguntamos cuál es la mejor solución para el problema. En este punto desarrollaremos el wireframe, que representa la estructura que tendrá nuestra página, con la información a mostrar y cómo estará jerarquizada. Desarrollaremos también el Moodboard, que representa la estética, la esencia del sitio.

Llegó el momento de prototipar, de elegir la mejor idea para resolver el problema. Debe ser un prototipo simple, realizado para su validación, no como producto final para ser presentado al usuario.

La siguiente etapa, la de testear, es una de las más importantes, porque es aquí donde el usuario, luego de interactuar con el sitio, estará en condiciones de darnos su primer feedback. Es importante recabar toda la información posible sobre lo que tenga para decirnos sobre su experiencia, y aplicar el conocimiento adquirido en la siguiente iteración.

Finalmente, llega la implementación, donde la página o la aplicación estará disponible para todos los usuarios.

El usuario en el centro.

Tener en cuenta la experiencia del usuario es considerar las sensaciones y percepciones que tiene al interactuar con nuestro sitio. Es empatizar con él, entender su contexto. Implica el compromiso por sensibilizarnos con lo que le ocurre cuando se relaciona con nosotros. Implica

tener una cuota importante de curiosidad para averiguar, analizar, comparar, ver qué hay en el mercado. Es importante también recurrir al propio usuario: él es el que sabe lo que quiere.

Nota a Magdalena Guiñazú, Diseñadora UX/UI Designer, Vocus.